Leí Rich Dad Poor Dad (Padre Rico, Padre Pobre) de Robert Kiyosaki a principios de los años dos mil, cuando ya era un libro famoso pero todavía no el fenómeno global en que se convirtió después.
Lo leí como asesor financiero inscrito en el registro oficial, con la curiosidad de quien busca todas las maneras posibles de mirar una misma cosa.
Y aquel libro me dejó encima dos cosas: una que he conservado y otra que dejé por el camino.
La que he conservado es una intuición sencilla, pero que para quien nunca ha estudiado contabilidad resulta potentísima: no todo lo que posees es igual.
Algunas de las cosas que posees meten dinero en tus bolsillos: un piso alquilado, una acción que paga dividendos, un negocio que produce beneficios.
Otras de las cosas que posees sacan dinero de tus bolsillos, mes tras mes: el coche, la vivienda en la que vives, la ropa, el barco de recreo.
La mayoría de la gente, hasta el momento en que lee una página que presenta esta distinción, nunca lo ha pensado en estos términos. Piensa solo "tengo tanto en el banco" y "tengo mi casa". No distingue. No ve la dirección.
Kiyosaki ha popularizado esta distinción como pocos en el mundo. Y se lo agradecemos.
Lo que dejé por el camino es el cómo Kiyosaki le vendió esta intuición al mundo, y todo lo que le fue enganchando encima en los años siguientes.
En Cashfulness hemos construido algo que parte de la misma intuición, pero camina en otra dirección.
En este artículo quiero explicarte dónde nos acercamos a Kiyosaki, y dónde nos alejamos de él.
Lo que Kiyosaki vio bien
Para ser justos con un autor que ha vendido más de cuarenta millones de copias, vale la pena empezar por lo que vio bien.
Son al menos tres cosas.
Rompió la cultura del saldo estático.
Durante generaciones, la gente ha pensado su salud financiera mirando el saldo de la cuenta corriente.
Kiyosaki contribuyó a desplazar esa atención hacia algo más dinámico: qué producen tus bienes y qué te cuestan.
Es un desplazamiento de la mirada que lo cambia todo. No cuánto vales, sino en qué dirección vas.
Desmontó la ecuación "vivienda en propiedad = inversión".
Para la cultura italiana del siglo XX, comprar una casa era automáticamente una inversión.
Kiyosaki puso por escrito, con ejemplos sencillos, que una casa que habitas —mientras la habitas, pagas la hipoteca, pagas los impuestos y el mantenimiento— no está metiendo dinero en tus bolsillos.
Es una elección de vida, quizá acertada, pero no es un activo productivo en sentido estricto.
En este punto Cashfulness está plenamente de acuerdo, y hemos hablado de ello en detalle en el artículo dedicado a los Activos+ y los Activos− de este blog.
Animó a reflexionar sobre la independencia respecto de las rentas del trabajo.
La idea de que el propio capital pueda, con el tiempo, trabajar para nosotros tanto como nosotros trabajamos para él, es una idea liberadora.
Cashfulness la comparte, y la pone en el centro del concepto de independencia financiera: tener suficientes Activos+ como para cubrir los gastos ordinarios.
En estas tres cosas estamos en deuda con él. Punto. Sin polémica.
Lo que Kiyosaki exageró (o se equivocó)
Dicho esto, el "paquete Kiyosaki" no se agota en los tres puntos de arriba.
Es más: la mayor parte de lo que salió del libro en los veinte años siguientes va en una dirección que no queremos seguir.
La agresividad como método.
Kiyosaki construye muchos de sus mensajes sobre una estructura de enemigos: el sistema escolar que te vuelve dependiente, el "Poor Dad" que es el padre pobre al que no hay que imitar, los asesores financieros que intentan engañarte, los asalariados que son "esclavos" de la rat race.
Es retórica polarizante. Funciona para vender libros.
No funciona para construir calma.
En Cashfulness no construimos enemigos. No hay un sistema "malo" al que contraponer un método "salvador". Hay un cuadro confuso al que dar claridad, y ya está.
El inmobiliario como religión.
En los años posteriores al libro, Kiyosaki se ha desplazado cada vez más hacia una prescripción muy concreta: comprar inmuebles para ponerlos en alquiler, a ser posible con leverage (deuda), como la vía maestra hacia la independencia.
En Cashfulness no prescribimos ninguna clase de activo concreta.
Los Activos+ pueden ser inmuebles, pero también fondos, ETF, bonos que pagan cupones, dividendos, participaciones en negocios, obras del ingenio que generan licencias.
Cuál sea la mezcla adecuada para ti depende de tu vida, de tu carácter, del país en el que vives, del momento histórico, de tu edad.
Cashfulness no tiene una respuesta única porque la pregunta no tiene una respuesta única.
La promesa de la riqueza.
El subtexto de Kiyosaki es "te harás rico si sigues el método".
Cashfulness no promete riqueza.
La riqueza es un término vago y culturalmente cargado, y nosotros no vendemos sueños.
Prometemos claridad, y a partir de ahí las decisiones las tomas tú, y son tus decisiones las que determinan en qué te convertirás.
Cashfulness es la herramienta, no el resultado.
El FIRE y la salida de la rat race.
Buena parte del movimiento FIRE —Financial Independence, Retire Early— tiene raíces en el eco de Kiyosaki. La idea de que el objetivo final sea dejar de trabajar lo antes posible.
Cashfulness no está en contra de la independencia financiera. Como he dicho, la pone en el centro.
Pero la libertad que queremos ayudarte a construir no es una huida: es una elección.
Cuando llegas al punto en el que tus Activos+ cubren tus gastos ordinarios, eres libre. A partir de ahí podrías dejar de trabajar.
Muchos siguen por decisión propia, porque el trabajo les alimenta o porque hay una obra que quieren terminar. Otros aflojan. Otros cambian de oficio. Otros se dedican a la familia, a los nietos, a una pasión, a una asociación de voluntariado.
La libertad es poder elegir. No la obligación de escapar.
El tono de gurú.
En los últimos quince años Kiyosaki se ha convertido en un personaje mediático que vende cursos de miles de euros, lanza predicciones catastrofistas sobre los mercados, perfila un estilo de gurú.
No es nuestro estilo, no es nuestro oficio, no es nuestra marca.
Cashfulness te quiere como adulto consciente, no como discípulo.
Vocabulario distinto, motor más sólido
Hay también una diferencia técnica que vale la pena nombrar brevemente.
Kiyosaki usa el par asset / liability: dos categorías binarias, simplificadas.
Cashfulness usa Activos+ y Activos−: vocabulario propio, sobrio, y sobre todo apoyado en un sistema completo de partida doble, la misma técnica que las empresas usan desde hace seiscientos años para llevar sus cuentas.
La diferencia no es solo léxica.
La partida doble muestra no solo lo que posees y lo que debes, sino cómo se mueven los flujos en el tiempo, y te permite ver la salud financiera con cuatro categorías distintas (Activo, Pasivo, Gastos, Ingresos) en lugar de dos.
El armazón es más sólido. Lo hemos contado en el artículo sobre la partida doble para quien no es contable, en este blog.
Y lo encuentras explicado de forma práctica, con ejemplos y con GNUCash como herramienta didáctica, en el libro que he escrito: Strategie per la Finanza Personale, disponible en Amazon. Es el libro que me habría gustado encontrar a mí, hace veinte años, después de leer a Kiyosaki.
Para quién es Cashfulness, si has leído a Kiyosaki
Hay una persona que ha leído Rich Dad Poor Dad y ha sacado de ahí algo bueno: la distinción activo/pasivo ha entrado en su manera de pensar el dinero.
Pero también ha intentado ponerla en práctica siguiendo el guion propuesto por el autor —cursos, inmuebles en alquiler con apalancamiento agresivo, la idea de tener que "salir de la rat race" en pocos años— y se ha encontrado ansiosa, bajo presión, con una vida financiera más compleja que antes y menos serena de lo que esperaba.
O bien ha leído el libro, ha entendido el fondo, pero se ha quedado ahí porque el resto del paquete —el tono, la urgencia, la ostentación— no le pertenecía.
Para esta persona Cashfulness es una propuesta de evolución calmada.
La misma intuición de partida, un armazón mucho más sólido, un vocabulario respetuoso, ninguna promesa de riqueza, ninguna prisa por "salir de la rat race", ningún gurú en el podio.
Hay un método. Se aplica con calma. Funciona con el tiempo, no en los treinta días siguientes a un seminario.
Y si nunca has leído a Kiyosaki pero has llegado a este artículo por otras vías, está igual de bien.
Nada de lo que decimos aquí depende de haber leído a Kiyosaki. La distinción entre Activos+ y Activos− la encuentras contada de forma propia, dentro de Cashfulness, sin necesidad de haber pasado por el Rich Dad.
En resumen
Tres cosas, una sobre otra, para cerrar.
Kiyosaki ha popularizado una intuición importante. Lo reconocemos abiertamente.
Kiyosaki ha construido sobre esa intuición un método, un tono y una promesa que no compartimos. Lo decimos abiertamente.
Cashfulness propone una evolución calmada de esa misma intuición, sin polémica y sin respaldo, basada en un sistema contable riguroso (la partida doble) y en una promesa más sobria (claridad, no riqueza).
Si eres la primera persona que he descrito —quien ha leído a Kiyosaki y ha sacado algo de ahí, pero no se reconoce en la agresividad—, Cashfulness es probablemente tu sitio.
Te esperamos en la lista de espera de la beta en cashfulness.com/beta.
Si en cambio eres un seguidor convencido del método Kiyosaki clásico —cursos, inmobiliario agresivo, el FIRE como objetivo principal—, no estarás a gusto en Cashfulness, y está bien que así sea.
El mundo es grande, hay herramientas para cada estilo.
Cashfulness está pensado para quien busca calma y método juntos. Desde ese armazón, es lo que hacemos, y es lo único que hacemos.
— Vittorio